Medusas sin fronteras

«Este verano habrá medusas; existen nutrientes y les favoreció el invierno frío»

Los ayuntamientos, el sector hotelero y los vecinos exigen instalar las redes de protección del baño en el Mar Menor

A la pregunta del millón, ¿habrá este verano medusas a las que frenar con las redes?, solo una bola de cristal puede responder con total fiabilidad, aunque el investigador del Instituto Español de Oceanografía Ignacio Franco, el mayor experto del Mediterráneo en celentéreos, conoce los factores determinantes de la colonia. «Creo que sí va a haber bastantes», indica.

Sin embargo, Franco alerta sobre «los problemas que ya están causando en Ibiza, Denia y Jávea, y cuando a las del Mediterráneo les va bien, a las del Mar Menor también, así que es probable una eclosión». El biólogo explica que la ‘Rhizostoma’ libera larvas justo en estos días, a finales de mayo, y la ‘Cotylorhiza’ en la primera quincena de junio. «Tendría que haber millones de pólipos en el fondo que, cuando ven el momento idóneo sueltan las larvas», afirma Franco, quien afirma que «si tuviera que decantarme, creo que este verano habrá medusas». Para devolver el equilibrio a la laguna y que la población de medusas se estabilice «hay que evitar el aporte brutal de nutrientes». A corto plazo, se muestra partidario de las redes, «ya que es un sistema que solo resulta eficaz en el Mar Menor, porque no hay oleaje».

Para empezar, el biólogo destaca que «ha habido un invierno frío y lluvioso y con entrada de nutrientes con las riadas, que las favorece». Otro factor beneficioso para la colonia es «un cambio repentino a una temperatura muy alta, que suele coincidir con la liberación masiva de larvas». «Una medusa puede generar dos millones de larvas, por eso pescarlas no sirve de nada para controlar la población», explica el científico.

La especial situación de la albufera es un arma de doble filo para los celentéreos, según Franco, ya que «hemos estado fertilizando el Mar Menor con sustancias agrícolas y contaminantes urbanos y había mucha comida, por lo que las medusas fueron entrando entre 1993 y 1995 y quedándose. Les vino bien la salinidad y la temperatura». Por otro lado, considera que «la vegetación que murió por falta de oxígeno puede que haya causado la mortandad de pólipos».

 

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